miércoles, 2 de marzo de 2011

Cuantas veces hemos necesitado GRITAR sin que nadie nos hiciera callar, o dejarnos las llaves de casa y poder entrar con una orquilla, o tirarnos por un precipicio y sobrevivir porque milagrosamente hay un colchón abajo. Cada día.

Pero estas cosas ocurren el los sueños, y cuando despiertas, todo se desvanece. El motivo de nuestra existencia, es conseguir que los sueños se hagan realidad.

Aunque sea GRITANDO en medio del campo donde no nos escucha nadie, o dejar la puerta abierta, y que al meter la orquilla se abra sola, o colocar un colchón (o varios) debajo de un precipicio y luego tiranos.

POR ESO VIVIR VALE LA PENA.


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